El Quimerico Inquilino

lunes, noviembre 16, 2009

¿Y si tú fueses el presidente?

¿Qué harías? Si te presentases a las próximas elecciones ¿cuáles serían tus cartas electorales, las medidas para tu personal concepción del cambio? Yo me sumo a aquellas célebres palabras que pronunció Alfonso Guerra cuando el PSOE subió al poder en 1982: «A España no la va a conocer ni la madre que la parió». Hete aquí mi programa electoral:


* Salario mínimo.
Subirlo progresivamente (debido a la crisis no se puede hacer de golpe) de modo que pasemos de los 600 euros/mes actuales a los 900 euros/mes para el cuarto año de legislatura.

* Referéndum sobre la monarquía y nueva bandera.
La democracia del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, donde todos somos iguales y no hay ciudadanos mayores y menores no debería decir que tiene un Rey ni que mantiene a un nivel de altos vuelos a una familia real entera. De modo que haría un referéndum para ver si el pueblo apoya la abolición de la monarquía y un cambio de monarquía a república que se haría efectivo el mismo día en que el Rey Juan Carlos muriese. No se volvería a la bandera republicana, si no que se realizaría un diseño nuevo, donde la población española al completo votaría entre un grupo diverso y amplio de banderas finalistas, para que se pueda decir que hay mayoría y que todos se sienten identificados con el nuevo modelo de estado y la nueva bandera.

* Regulación del aborto y adopción.
Para entender mi opinión del aborto necesito un espacio más extenso, así que baste con ir al artículo que publiqué al respecto en este link: http://quimericoinquilino.blogspot.com/2009/10/el-aborto-desde-la-moral-social-y-no-la.html
Invertiría sumas importantes en promover la adopción y concienciar a la gente sobre este tema, ya que la ignorancia actual sobre el mismo es sorprendente hasta el punto de que una gran mayoría de la gente ni siquiera se para a pensar que tiene esa posibilidad.

* Renovación del sistema carcelario.
No creo en el ojo por ojo, creo en la lucha por la rehabilitación de los presos. Por ello invertiría en programas de rehabilitación que aseguren el control exhaustivo de todos los presos con una importante colaboración de médicos y trabajadores sociales. Las penas estarían sujetas al progreso de los presos en estos programas y por ello subiría el mínimo de años prácticos de cárcel hasta los 50 años. No obstante, los delitos de agresión grave tales como violación, asesinato o lesiones importantes e irreversibles tendrían un mínimo de 6 años de cárcel. Así como los delitos de robo y corrupción a partir de ciertos grados tendrían penas mínimas de 2 años de cárcel y altas compensaciones económicas.

* Independentismo.
Pienso que son los pueblos los que deben decidir por sí mismos, de modo que haría un referendum en aquellos lugares donde fuese más sensible el problema del independentismo. Si sale el sí, nos sentaríamos a negociar una separación beneficiosa para todos y no solo para uno.

* Reforma del sistema electoral.
Instaurar la elección del candidato, de modo que en un partido pueda presentarse como candidato todo aquel que consiga ciertos requisitos elementales y una vez así puedan los socios de ese partido votar para elegir al candidato que desean que se presente para las elecciones. Aparte, abandonar el sistema d’Hondt que beneficia a los grandes partidos y perjudica a los pequeños para tener un nuevo sistema en el que todos los votos puedan contar por igual. Para las personas mayores de 75 años o con problemas o discapacidades psíquicas se exigiría un examen psicológico previo para poder ejercer el voto. También impondría un límite de tres legislaturas para un mismo gobernante en las comunidades autónomas, ciudades y pueblos. Además, para hacer pactos de gobierno sería necesario presentarlos con aterioridad a las elecciones ya que interpreto que pactar después de unas elecciones para conseguir más votos que quien realmente ha salido elegido en las elecciones es una estafa y una vulneración del derecho del ciudadano a elegir a sus representantes.



* Reforma de la ley antitabaco.
Tanto los lugares de trabajo como los establecimientos de consumo deberán tener un espacio habilitado para trabajadores o clientes fumadores. En el resto de los espacios estará prohibido fumar.

* Reforma de la ley de memoria histórica.
El Estado dejará de financiar con dinero público las investigaciones, exhumaciones y demás procesos al respecto de las víctimas de la guerra civil y el franquismo. El presupuesto para esto saldrá exclusivamente de familias, sociedades, etc... que participasen activa e ilegalmente en la guerra civil y el franquismo. La aportación irá en consecuencia a un estudio de bienes realizado a cada individuo, familia o sociedad para comprobar cuánto puede aportar cada uno.

* Medioambiente.
Endurecimiento de la ley medioambiental haciendo hincapié en el tratamiento y reciclado de la basura.

* Objeción de conciencia médica y eutanasia.
Establecer una ley que proteja la voluntad del paciente sea cual sea, incluyendo la eutanasia. Sin embargo, el médico tiene libertad para declararse objetor de conciencia en casos de eutanasia y aborto, en cuyos casos se les proporcionarían otros médicos a los pacientes.

* Regulación de los derechos de autor y la SGAE.
Daría libertad de utilización de los contenidos al usuario de a pie mientras no se utilice para sacar beneficio en el mercado pirata. El canon a los productos desaparecería y con él todos los cambios que ha promovido la SGAE en los últimos 6 años. Mantendría el canon básico para utilizar obras en medios de comunicación y similares, pero bajaría las tasas. En resumen, cortaría de raíz la extorsión de la SGAE, lucharía con fuerza contra la piratería pero defendería los derechos del usuario.

* Retiro de tropas y reducción del gasto militar.
El ejército español será solo de defensa y de labores humanitarias. Jamás participará ofensivamente en ninguna intervención en el extranjero. Estará solo para defender a nuestro país de ataques foráneos. En cuanto a las labores humanitarias solo se realizarán en intervenciones apoyadas por Naciones Unidas. En consecuencia reduciría el gasto militar.

* Control de la prensa rosa.
Teniendo en cuenta que en la prensa es fácil soltar infamias con una acogida mediática incomparable a cuando se hace fe de erratas, el delito de infamia tendrá penas de hasta 3 años de cárcel además de altas compensaciones económicas a las víctimas cuyo daño ya está hecho y la inhabilitación para ejercer el periodismo. Además, todos los programas de contenido rosa deberán emitirse entre las 12 de la noche y las 5 de la mañana como medida de protección al menor y para promover una programación más cultural que no atente contra la educación de la ciudadanía.

* Reforma de educación.
Este ya es un tema excesivamente largo y requeriría un análisis en profundidad, así que solo diré que mi gran apuesta e inversión sería en este tema. Creo que los grandes problemas de las sociedades actuales provienen de fallos importantes en la educación.

* Reducción de sueldos desorbitados de cargos públicos.
Los representantes del pueblo hacen una labor encomiable y deben estar bien pagados, pero una cosa es eso y otra hacerse de oro. Impedir también que un cargo público pueda cobrar de más de un cargo a la vez.

* Lucha por la igualdad.
Persecución de toda clase de discriminación tanto de género, raza o credo. Inclusive la discriminación positiva ya que considero que en el momento que se hace discriminación, se llame como se llame, se está cometiendo una injusticia con alguna de las partes. Del mismo modo quedará prohibida cualquier actividad que fomente la desigualdad, como por ejemplo los beneficios del público femenino en las discotecas.

* Reforma de la ley contra la violencia de género.
Reformar la ley para que no se agraven las penas en caso de que el agresor sea un hombre, como sucede actualmente, ya que eso atenta contra la igualdad de género. También para proteger a toda clase de parejas, no como ahora que no se protege a homosexuales, discapacitados, etc... Así mismo incrementaría los medios para mejorar la eficacia de esta ley.



* Reforma de la ley del menor.
A partir de los 10 años se pueden aplicar medidas para internar al menor en un centro correccional. A partir de los 14 años se pueden tomar medidas penales y se les aplica el procedimiento del programa de rehabilitación de modo que si al cumplir la mayoría de edad no están rehabilitados continuarían su pena en la cárcel. Los expedientes también se mantendrán, no será borrados como ahora. Se estudiará además el entorno del menor de forma que si es necesario los padres también puedan verse afectados si se concluye que no han cumplido debidamente con su labor de educadores. No habrá penas de cárcel en este caso, pero sí de multas. En cuanto a los menores problemáticos en centros de educación siempre se promoverá el traslado del alumno problemático, no de la víctima.

* Ilegalización de la publicidad masiva telefónica.
Un problema que cada vez va a más en este país. Empezó siendo una prescindible llamada telefónica al mes y ahora en muchos lugares se ha convertido en casi media docena de llamadas al día y a horas poco agradables. Toda empresa que sea condenada por este delito tendrá que pagar grandes multas. También tendrán multas altas el incumplimiento de la ley de protección de datos así como penas de cárcel en las empresas que estafen con mensajes de publicidad que cobran por ser leídos, etc...

* Control de los gorrillas.
Regularía este tema de la siguiente forma. Muchos gorrillas son honrados y se merecen su trabajo y su dinero ganado humildemente. Así que no se puede hacer ilegal esta práctica. Pero sí podemos controlarla. De modo que todo gorrilla debe llevar una identificación. Si a un gorrilla se le pide la identificación y no la tiene pasa a disposición judicial por practicar una actividad sin permiso. Así se puede saber quienes son los que están dentro de la ley los que no. Aparte, si un gorrilla con permiso acumula tres o más denuncias por agresión a la propiedad, pasa también a disposición judicial y además se le anula el permiso para practicar esta actividad.

* Control de los guardias de seguridad y porteros de discoteca.
Todos deberán pasar un exhaustivo test psicológico para poder ejercer estos en estos trabajos, además de cursillos cortos donde se les enseñe a desenvolverse sin violencia. Si uno de estos trabajadores acumula más de 3 denuncias por agresión serán inhabilitados durante 6 meses. Si han sido condenados por agresión quedarán inhabilitados para siempre en este campo además de la consecuente pena de cárcel o económica.

* Corridas de toros.
Para resolver de una vez el dilema de si es cultura o es tortura, referendum a nivel nacional y si sale que el voto en contra se negociará para que no salgan perdiendo totalmente los empresarios del sector o que se pongan ciertas restricciones en el apartado violento de las corridas de toros.

* Tradiciones arcaicas y peligrosas.
Al igual que con las corridas de toros estaría dispuesto a acabar con todas aquellas tradiciones cuyo desarrollo contengan ciertos peligros o atente al espíritu de la democracia, no cortándolas de golpe pero sí marcando restricciones importantes. No se puede permitir que haya tradiciones en España que consistan en tirarle lanzazos durante un trayecto o fiestas en las que cada año acaban 30 personas heridas y 2 o 3 muertas.

* Precio del transporte público.
Marcaría unos topes que se deben respetar en todas las comunidades. No más de 1 euro por billete de autobús urbano y no más de 1,40 por el billete máximo de metro.

martes, noviembre 10, 2009

Algo huele mal en este menage a trois

Ante las peticiones de que contase esta ya mítica (no sabéis hasta qué punto) anécdota que ha pasado boca a boca hasta el nivel casi de leyenda urbana voy a transcribirla en este mi blog previo permiso concedido por el protagonista de la misma. He de advertir que contada por escrito tiene que perder a la fuerza gran parte de su gancho ya que como más divertida resulta es, sin lugar a dudas, oída a viva voz y a poder ser por su protagonista. Aún así intentaré estar a la altura de semejante estampa bizarra digna de pasar a los anales del surrealismo costumbrista. Nuestra historia comienza en la Alameda de Sevilla, como no podía ser de otro modo, y llamaremos a nuestro héroe, homenajeando a “Reservoir Dogs”, el Señor Verde (los que ya conozcan la historia intuirán como se llamará la señorita que co-protagoniza este relato). Si mi cabeza no me falla la desventura tiene su punto de partida en una previa cita de mi amigo, el Señor Verde, con dos chicas a las que conocimos no recuerdo muy bien donde ni porqué (es irrelevante para el desarrollo de los acontecimientos) y a las que yo, tras saber los hechos que acontecieron, fui incapaz de mirar igual a la cara, no digamos ya a otras partes.


De modo que el Señor Verde queda con estas dos chicas en que las recogería de madrugada cuando estuviesen de vuelta de la discoteca a la que pretendían ir para desfasar porque no había autobuses que las llevasen a sus casas a esas horas y necesitarían un lugar donde pasar las horas que restasen hasta la mañana. El Señor Verde hecha cuentas y ya se imagina una ecuación con erótico resultado. Lo que no sabe el Señor Verde es que una de esas dos señoritas era en esos momentos la novia de otro amigo. Vamos a establecer que una es la Señorita Morada y otra, por supuesto, la Señorita Marrón. Así pues, el Señor Verde espera que de la hora en que lo avisen con un toque para agarrar a las dos mozas y llevarlas a su nidito de amor. Cuando llega ese momento todo ocurre tal y como se espera. Los tres juntitos se acuestan en la cama, una a cada lado del Señor Verde y este se dispone al abordaje. Solo que cuando lo hace las dos chicas parecen más bien masas inertes que cuerpos creados para el placer. No obstante, el Señor Verde no se viene abajo (en ningún sentido) y utiliza sus dotes donjuanescas para ganar su merecido menage a trois por el que se ha pegado toda la noche despierto. ¿Obtuvo respuesta? Está claro que las chicas sabían tan bien como nosotros que nuestro héroe no se podía ir con las manos vacías.

Mientras trata de seducir con el virtuosismo de sus manos a una de las chicas esta le regala un fina y aguda ventosidad, más olorosa que sonora, volviendo luego su cabeza contra la almohada para roncar a pleno pulmón. Pero todos sabemos que esto no puede quedar así. De modo que la Señorita Marrón se despierta sobresaltada por alguna necesidad mayor que el sueño. Nuestro héroe cree ver la gloria hasta que se da cuenta de que más que el instrumento procreador necesita el instrumento sanitario. Así transcurren las pocas horas hasta que amanece, cuando las chicas se marchan y dejan a nuestro héroe sin trío ni gloria. Este se ve ahora ante la situación de tener que dormir antes de ir a un compromiso para el que debía estar en plenas facultades, pero también debe limpiar algo la casa en vista a una revisión de sus padres. Entra en el baño y comprueba que el water, sorprendentemente, está como los chorros del oro. Sin embargo, algo raro se huele en el ambiente. Sigue la pista como un dogo hasta que da con el premio de la noche. Señoras y señores, un servidor no sabe qué clase de proceso mental tiene lugar en la cabeza de una persona para, estando frente a un water, determinar que lo más lógico es hacer de vientre en la papelera de pie que hay al otro extremo del baño.


Mi amigo, el Señor Verde, se da de bruces con ese gran pedazo de mojón andaluz bien alimentado que huele más peste que el culo de Boris Izaguirre después de una fiesta rave. Y piensa que no debe dejar eso ahí. Tampoco puede tirarlo al cubo de basura de la cocina pues entonces toda la estancia en la que debería prepararse la comida estaría impregnada de cierto olorcillo nauseabundo no muy agradable. Por no hablar de que, si lo hiciese, su madre se daría cuenta al entrar. Buscaría, encontraría, como Julio Cesar (llegó, vio y olió), y exclamaría «¡Niño! ¿Este pastel qué es?». A lo que el pobre de nuestro héroe solo podría contestar con amargura: «Mamá... se man cagao». Por que, amigos, ¿acaso no es triste tener esperanzas, deseos, ilusiones de consumar y que, al final de todo, ¡se te pean!, ¡se te caguen! y, en definitiva, pasen de ti como pasaron de la propia mierda que dejaron en tu casa? El mundo es cruel a veces. Por eso nuestro héroe lo tiene claro: “El mundo a la mierda” y si no pues como Mahoma, si el mundo no se va a la mierda, la mierda irá al mundo. Y, ni corto ni perezoso, coje la bolsa con el premio para a continuación, evitándose el desvelo de salir a la calle de día a tirarla al contenedor, abrir la ventana y la persiana lo justo para lanzar fuera de su casa y de su vida ese montón de mierda, que no encuentra mayor suerte que la de desparramarse en la terraza del vecino. El Señor Verde se fue a dormir con el fin de estar en forma para su compromiso, pese a que poco después un irritante y maleducado inquilino lo despertó, junto a medio vecindario, con unos gritos inaceptables. Según cuentan, una mujer con rulos salió a su balcón a decirle «¿A qué viene tanto grito?» y entonces el hombre concluyó con ira: «¿Qué a qué viene? ¿Qué a que viene? ¡Que se man cagaooooooo!»

lunes, noviembre 09, 2009

De allanamientos de morada y cuchillos jamoneros

Dije en mi mensaje de vuelta al blog que iría ocasionalmente contando algunas de las anécdotas curiosas que me han ocurrido en estos dos años de ausencia. Voy a empezar con aquella que estuvo a punto de llevarme a aparecer en las páginas de sucesos. Aunque antes de hablar de lo que acaeció en mi querido hogar tengo que hablar de lo que sucedió en casa de un amigo para que se pueda comprender bajo qué influencias psicológicas me encontraba yo en mi caso. No recuerdo exactamente cuando pasó, pero hace ya mucho tiempo. Acabábamos, dos amigos y yo, de finiquitar la juerga en la zona de la Alameda de Sevilla, lo que antiguamente era el barrio chino pero que hoy en día es uno de los principales lugares de marcha, sobre todo para gente de estilo alternativo, pese a que sigue habiendo cierta presencia de lo que fue el barrio en otro tiempo en cuanto a prostitución y delincuencia. Serían las 5 y pico de la mañana cuando nos sentamos en un coche a tener la típica charla de despedida al final de la calle donde vive uno de ellos. De repente, vi como un par de figuras ensombrecidas se colocaban en la puerta de la casa de mi amigo. Le dije «Oye, me parece que están meando la borrachera en tu casa». Pasamos totalmente del asunto, aunque yo sigo mirando al fondo. En esto resulta que una de las dos sombras pega un brinco y se sube al balcón de la casa de al lado, deshabitada, también propiedad de mi amigo, cuya familia compró para reformarla, y que comunica desde el tejado con la casa en que viven. El tipo le pega un empujón a la puerta del balcón y se mete dentro.


Nosotros, con actitud entre preocupada por el suceso y pasota por el cansancio, nos acercamos. Mi amigo, el dueño de la casa, corre a la comisaría de la Alameda a buscar ayuda y a los pocos minutos vuelve acompañado de una pareja de oficiales. Interrogan al compinche que se había quedado abajo y que ya trataba de largarse como quien no quiere la cosa. No le sacan nada. Entran con linternas en la casa asaltada en busca del otro y, tras unos cinco minutos de investigación, salen diciendo que no han visto a nadie. Yo, que era el único que le había visto con mis propios ojos penetrar en la casa, les aseguro que efectivamente ha entrado, que tiene que seguir dentro y que probablemente haya escalado al tejado de la casa. Mi amigo sube a su casa para advertir a su hermano, que está dormido, por si el asaltante ha pasado de un edificio a otro. El hermano contesta «¿Para eso me despiertas?» Y sigue durmiendo tan pancho. La pareja de oficiales se marcha pensando que el alcohol y la juerga me han hecho ver algo que no ha sucedido. Nosotros tres nos quedamos en la puerta de la casa volviendo a nuestra charla de despedida, aunque yo oigo ruidos en el tejado. Y entonces, de nuevo vuelvo a ser el único que ve las cosas. Me parece captar algún movimiento tras la ventana del balcón. Y digo, con toda la naturalidad del mundo, «¡Coño, ahí está el tío!» señalando la ventana. El ladrón se asusta y hace su aparición rápida abriendo de golpe la puerta y saltando sobre nosotros. Para ser un tipo de cuarenta y muchos años me pareció extremadamente ágil. Pese a que éramos tres contra uno nuestra reacción automática fue la cobarde de cobijarnos dentro de la casa y cerrar la puerta. Luego caímos en la cuenta numérica y dijimos «Joder, ¡salgamos!» en plan “Malditos bastardos”. Cuando me disponía a salir agarrando como arma una biga de madera, mi amigo, huyendo de temeridades, impuso la cordura de llamar de nuevo a la policía. El asaltante, a su vez, pegaba porrazos en la puerta como un loco tratando de entrar, pero a los pocos instantes dejó de hacerlo.

El cuerpo para la defensa del ciudadano volvió a personarse en el sitio ordenándonos anteriormente por teléfono que no se nos ocurriese salir de la casa como héroes subnormales con bigas de madera. Estuvimos una hora y cuarto esperando en el hall, sin enterarnos de lo que ocurría fuera hasta que concluimos que la policía se había olvidado de avisarnos de cuando podíamos salir, ya que al menos dos de nosotros teníamos que volver a nuestras viviendas. Y nosotros allí con nuestra cara de gilipollas y la biga en la mano. Al día siguiente me dijo mi amigo que la policía le comunicó que no habían encontrando al ladrón. Unos meses más tarde resultó que aquel ladrón era el famoso delincuente apodado “Spiderman”, que se dedicaba a robar casas encaramándose al tejado y que por fin habían detenido. Pero antes de saber eso tuve que sufrir otra experiencia similar, esta vez en mi propio hogar. He contado el suceso anterior porque lo mío ocurrió el fin de semana siguiente sin ir más lejos y es la única forma de entender qué era lo que podía pasar por mi mente en tal situación después de haber vivido una semana antes lo que viví. De modo que igual que la otra vez me encuentro el percal de recogida tras una juerga a las tantas de la mañana. En mi piso, al entrar hay una puerta a la izquierda, que es el salón, cuya pared del fondo es un gran ventanal y una puerta a la derecha que es la cocina. Siempre, al volver, entro a la cocina para beber. Esa vez lo hice como siempre. Pero al dejar la botella en el frigorífico y volverme al pasillo de frente vi que, al contraluz de la ventana del salón, se veía una sombra yendo a esconderse tras la cortina. Me quede paralizado, como es comprensible. Sobre todo teniendo en mente lo de la semana anterior.


Volví sobre mis pasos, realmente nervioso y con el corazón en un puño preguntándome qué diablos hacer. No se me ocurrió otra cosa, en aquellos momentos de lucidez, que coger el típico cuchillo jamonero y adentrarme en el salón en plan Sandokán. Enciendo la luz del salón, pero cuando voy a entrar pienso «Joder, joder, joder, espérate que esto es un puto octavo. ¿Quién cojones entra a robar en un octavo? Esto no es un ladronzuelo de la Alameda, estos tiene que ser unos profesionales, coño. A ver si van a ser más de uno y van a tener armas y esas mierdas...». Así que apago la luz y me vuelvo para atrás como si no pasara nada para no levantar sospechas en los supuestos profesionales. He de admitir que aún tenía algo de alcohol en sangre. Y decido que lo más responsable es despertar a mi padre. Entro en el cuarto de mis padres y me veo a mi padre tirado sobre la cama en calzoncillos roncando. Lo despierto diciéndole «Papá, que han entrado en la casa». Se levanta adormilado, confuso y sobresaltado mirando el cuchillo jamonero en mi mano y balbuceando «Eh eh, ¿qué? ¿qué pasa? ¿qué pasa?». Va hacia el salón y yo lo sigo detrás empuñando el cuchillo. Al llegar al salón enciende la luz y camina hasta la cortina. Nadie se nos echa encima, así que pienso que solo está él tipo que yo he visto entre las sombras. Me adelanto con el cuchillo dispuesto a darlo todo y en ese instante se abre la cortina y... ¡Zas! Me cago en mis muertos y exclamó «¡Joder, mamá, ¿qué coño hacías detrás de la cortina?!». Resulta que mi madre creía que yo era el ladrón porque oyó como alguien forcejeaba la cerradura y salió a observar escondiéndose luego tras la cortina. El asunto quedó zanjado con que mi padre, con el pasotismo que tienen siempre los soñolientos, volvió a sus sueños no sin antes decirnos a mi madre y a mi que éramos unos enfermos y en lo que respecta a mi... pues que estuve a punto o bien de tener un infarto o bien de acuchillar a mi progenitora por culpa de “Spiderman”.

miércoles, noviembre 04, 2009

Djangology

"Jam Session Club" es una sección nacida como tocadiscos del blog acompañado brevemente de un contexto histórico-cultural. La única pretensión es la de disfrutar de la música.


Djangology


Para agilizar las cargas de los reproductores de música y no colapsar la página inicial del blog pongo los links a los artículos (que he configurado como si hubiesen sido publicados el 1 de Enero del 2007 y así no aparezcan nunca en la página inicial del blog para no colapsarla de reproductores). Cada artículo de esta sección está elaborado de forma que si se miran individualmente se carguen con rapidez y sin problemas. Si apareciese más de un artículo de esta sección en la misma página ya si empezaría a haber problemas de lentitud en la carga. Disfrutad de las canciones.

lunes, octubre 26, 2009

El BeBop que alimentó la contracultura de los beatniks

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El BeBop que alimentó la contracultura de los beatniks


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viernes, octubre 23, 2009

Wolfman Jack y el supersonido de los 50

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Wolfman Jack y el supersonido de los 50


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lunes, octubre 19, 2009

El aborto desde la moral social y no la pseudo-moral sujeta a compromisos políticos o religiosos

Ya se de entrada que este artículo no convencerá a nadie. Por que este artículo no práctica felaciones. Por que, como muchas otras veces en mi vida, me encuentro en medio de dos corrientes y en esta vida si no te arrimas a un lado del río nadie agarrará tu mano y solo conocerás de los demás su espalda. La miopía mental hace recelar de todo lo que no sea barrer para casa. Da igual, estoy acostumbrado a los esputos. Incluso los saboreo, porque saben a bilis. Y la bilis sabe a gloria, a trabajo bien hecho, a victoria. Por eso escribo mi preocupación hacia qué tipo de sociedad dogmatizada nos estamos dirigiendo cada día más. Creo que puede llegar a ser un problema grave en el futuro. El siglo XX fue uno de los siglos más exitosos de la historia gracias a su triunfo sobre la intolerancia. Jamás en la antigüedad se había conseguido vencer de una manera tan universal y tan rápida a este germen que solo conducía al fin de la humanidad. Luego nos alejamos del espíritu de conciliación, tolerancia, hermandad, unión bajo la bandera de las libertades. Quizá nos hemos desviado queriendo aprovecharnos de esa bandera, deseando introducir como innegables algunas cosas que son muy discutibles, pretendiendo hacer pasar por universales principios que son, en realidad, parciales. Hay una cita apócrifa de Voltaire que para mi representa a la perfección el material con el que deben estar hechos los líderes de la democracia: «No estoy de acuerdo con lo que dice, pero defendería hasta la muerte su derecho a decirlo». Eso se llama comprensión y esa es la clase de integridad moral de la que deben hacer gala quienes pretendan dirigir una sociedad justa.



Pero todo eso se quemó en el fuego de la codicia deontológica. Últimamente he perdido la esperanza en que exista la moderación como creencia. Pienso que solo existe como compromiso. Que, en el fondo de cada uno, llevamos el radicalismo en la sangre. Algunos se dejan llevar por la ética hacia el compromiso de la moderación y el concilio. Otros no. Aún con esta revelación pesimista sigo creyendo en el concilio. Por que creo que sin él, la humanidad está destinada a sacarse los ojos, a morir desangrada y sembrar las cunetas con sus cadáveres putrefactos como ya ocurre en miles de fosas comunes en los caminos que nos recuerdan a una España rota. Con el tema del aborto he vislumbrado la prepotencia pseudo-moral con la que tan fácilmente ponderamos y sentenciamos en este nuevo siglo. Me llama la atención el hecho de que se de por entendido que no existe el dilema. Tanto por un lado como por otro, aunque ahora mismo se hace más llamativo el lado abortista por la única razón de que es quien lleva la mayoría. Yo no comprendo el aborto como un tema de religión ni de libertades individuales como nos quieren vender los activistas de cada bando. ¡No¡ Yo digo ¡no a los dogmas! ¿Acaso queremos volver al despotismo? Yo lo miro desde el punto de vista de la practicidad de la ley tomando como referencia la situación social, el ciudadano de a pie, y sin perder de vista la ética. Es decir, con el conjunto de elementos necesarios para llegar a una conclusión objetiva y, sobre todo, justa. No voy a pensar, como hacen otros, en Marx o en Cristo. Voy a pensar en cuarenta millones de españoles.

No obstante, como demócrata que soy, aceptaré finalmente lo que esos cuarenta millones de españoles digan. Por eso no voy nunca a manifestaciones sobre temas que no considere universalmente indiscutibles, que son bastantes menos de los que unos y otros quieren hacernos creer. Me pondría en primera línea de fuego con una pancarta anti-guerra, pero no rozaría con las yemas de mis dedos un rótulo de la fundamentalista PROVIDA en esas manifestaciones plagadas de banderas rojigualdas en manos de patéticos personajillos que quieren reivindicar la absurda idea de que si no eres de los suyos es que no eres español. Hay limpias y puras verdades en bocas de esos exaltados religiosos, pero se ven ennegrecidas por el hecho de no trabajar a favor del argumento, de la coherencia lógica, si no del dogma católico que jamás de los jamases debe intentar imponerse a una sociedad. El credo debe adaptarse a la ética universal, siempre que ambas se respeten mutuamente, nunca la ética universal al credo. Esto último es la aberración que se esconde tras la religión. Dicho eso, para mi el aborto es una medida innecesaria como elección puramente personal, no médica. No hablo de crímenes, no hablo de libertades, no hablo desde la boca de un ente superior. Hay cientos de miles de parejas que no pueden tener hijos. Parejas cuya vida mejoraría ostensiblemente si pudiesen adoptar un hijo, cosa que la mayoría espera durante muchos y desesperados años. Una persona tiene un embarazo no deseado. Tienes la posibilidad de hacer feliz a dos personas en algún lugar. Tienes la posibilidad de mejorar dos vidas, y para conseguirlo no solo no tienes que destruir ninguna vida, si no que lo único que tienes que hacer es precisamente no destruirla y no someterte a una intervención que puede causarte daños físicos graves.

Sinceramente, igual que en su día apoyé a los matrimonios gays por esto, no encuentro ninguna razón para negarme. ¿Libertad individual de elección? Buen argumento para enganchar. Me hizo pensármelo, las libertades individuales siempre han sido muy importantes para mi. Pero cada vez que lo pienso se me vienen a la mente condones, píldoras del día después, la propia conciencia de uno mismo de hacer las cosas bien, etc... Y llego a la conclusión de que, salvo trágicas excepciones, quien se ve metido en una situación sin salida con este tema lo hace gracias a un cúmulo de despropósitos. Situado al lado de esas realidades, el argumento de “La decisión es de la madre” me parece tan pobre, manipulador y ridículo como esos templarios del siglo XXI que salen a la calle estos días. ¿Malformaciones en el feto? Por supuesto que digo sí al aborto. ¿Riesgo para la madre? Por supuesto que digo sí al aborto. Pero... ¿inmadurez, pasotismo, accidentes sexuales? Has tenido oportunidades más que suficientes, alternativas antes, durante y después. Nuestros actos conllevan responsabilidades. Apréndelo haciendo feliz a una de esas cientos de miles de personas que esperan un bebé durante años. Yo conozco personalmente a quien ha tenido que esperar más de 20 años (se dice pronto, dos décadas de historia) para conseguir una adopción. Esta sociedad necesita que le hablen más de la realidad de la adopción y menos de los niños criados en malos ambientes. ¿La solución a esos niños era haber sido destrozados por instrumental médico o haber ido a un hogar con una incontable cantidad de amor para dar? Y esto que sale de mis dedos no es el capricho de un dogma. Es la realidad de España y del mundo observada por alguien que se niega a comprometer su integridad y objetividad. Que no vende su culo. Que no barre para casa justificando a con quienes simpatiza. La realidad que se respira en todas esas casas donde unas lágrimas adultas lloran la ausencia del llanto de un bebé, el vacío de un corazón que espera ser cubierto.



Un aspecto difícil de tratar es la obligación del farmacéutico a expender la píldora del día después, con la que evidentemente estoy de acuerdo y que creo que ha sido uno de los mejores regalos que ha dado la ciencia al ciudadano de a pie en los últimos años, y la del médico a practicar el aborto. Por que ahí juegan dos posturas enfrentadas donde ninguna tiene más razón que la otra. Por un lado, la obligación de respetar la ley y la necesidad o libertad del ciudadano a hacer uso de ella reclamando un servicio. Por otro lado, el respeto a la libertad de credo, que constituye uno de los más importantes y significativos pasajes de cualquier constitución democrática, y ser objetor de conciencia. Ese es probablemente el tema de más complicada solución en todo este asunto. La única solución coherente a un sistema democrático sería trabajar por conseguir que se respeten ambas posturas, que se halle un punto de estabilidad entre la obligación y el respeto. Para ello habría que facilitar la llegada de estos productos o servicios al ciudadano de tal forma que jamás se pueda dar la circunstancia de que alguien se encuentre con las puertas cerradas, sin alternativas. Que siempre pueda conseguir fácilmente lo que, en primera instancia, puede que no consiga por motivos de objeción de conciencia. Solo habría que trabajar un poco más en regular esto por ley, en vez de limitarse a catalogar las cosas de blanco o negro, uno de los motivos por los que más problemas legales existen. Retocando un poco la cita célebre de Neil Armstrong: Un pequeño paso para la ley supondría un gran salto para la sociedad. Solo que para eso algunos tendrían que ganarse su sueldo.